A Guarda, un pueblo gallego de pasado portugués

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Si por algo es conocido A Guarda es por sus langostas pero si la visitamos veremos como ofrece más cosas, la Comisión Europea le ha denominado destino europeo de excelencia (EDEN) por su propuesta de turismo sostenible.

En el centro del pueblo tenemos la Iglesia Parroquial de Santa María, que en sus inicios S XII fue románica, ampliándose durante el S XVI y el Barroco, que es cuando se levantó la fachada. Otro de sus ejemplos de arquitectura religiosa es el Convento de San Benito de 1558 que tras abandonarlo las monjas en 1983, después de una reforma es ahora un hotel y restaurante de fama.

En su casco antiguo podemos ver casas marineras con clara influencia portuguesa y donde existen restos pequeños de la muralla. Destacamos la Plaza del Reloj, donde están los edificios mas renombrados, caso del Ayuntamiento, la Torre del Reloj y la Casas de los Alonsos.

No podemos dejar de destacar las Casas Indianas, que fueron construidas entre la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX por los emigrantes que volvieron de Puerto Rico, Brasil y república Dominicana, que dan un colorido característico. En este grupo incluimos el Centro Cultural de A Guarda, que se construyó en 1921 para ser Hospital Casa-Asilo. Después de la reforma de 1990 se convirtió en lo que es hoy una Biblioteca Pública, Salón de actos y exposiciones y Oficina de Turismo del municipio.

A Guarda conserva el Castillo de Santa Cruz después de la toma de las tropas Portuguesas, en la actualidad es imposible su visita por la vegetación que ha invadido las murallas y sus accesos. La Atalaya es de la misma época y la construyeron los portugueses cuando la ciudad perteneció a ellos. Se reconstruye en 1997 en el paseo maritimo donde hoy está el Museo del Mar. La Capilla de Santa Tegra concita la visita de muchos devotos, siendo la patrona de la villa.

 

 

 

 

 

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